¿Te cuidas los pies?
El cuidado diario de los pies es un acto preventivo que mejora la salud y aumenta el bienestar.

 

Normalmente la mayor parte de los cuidados diarios se los lleva la cara y las manos. Después nuestro cuerpo con algún aceite o crema. Y los pies, en verano, porque los vamos a enseñar. O cuando nos van a hacer un masaje de reflexoterapia. Entonces nos damos cuenta de nuestras durezas, del estado de las uñas y los talones.

 

Para evitar que esto ocurra, debemos cuidarlos todo el año con rutinas simples pero constantes.

 

Lavar a diario nuestros pies con agua tibia y secarlos bien con una toalla. Podemos añadir sal gruesa, aceites…Incluso infusiones, por ejemplo de romero, para activar la circulación. Aprovecha que están húmedos para pasar la piedra pómez, sin raspar muy fuerte.

 

Mantener los pies bien hidratados es muy importante para evitar infecciones y callosidades. Si están muy secos podrías utilizar una crema con urea. Aplícala en la planta de los pies y en el dorso pero mantén seca la zona de entre los dedos. O puedes hacerte un masaje podal con aceite de oliva o almendra y algún aceite esencial. Y, si tienes juanetes, puedes masajear la zona con aceite de hipérico, para disminuir el dolor.

 

Las uñas las tenemos que cortar rectas, para evitar que se incrusten en la piel al crecer. Si te las pintas, alterna algunas temporadas sin pintarlas, así dejamos transpirar las uñas.

 

Estos cuidados no nos llevan más de 10 minutos diarios (no nos cortamos las uñas cada día), pero ofrecen grandes beneficios como mejorar la circulación, prevenir grietas y durezas, aumenta la sensación de ligereza y frescor que, curiosamente, se extiende a todo el cuerpo.

 

Por eso no se trata sólo de cuidar los pies por estética sino que es un acto preventivo que mejora la salud y aumenta el bienestar.

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