Las etapas del duelo
Todos, en mayor o menor grado hemos sufrido pérdidas. Conocer las etapas del duelo nos ayuda a entendernos y a aceptar que lo que sentimos forma parte del proceso de adaptación a la nueva realidad.

 

Las etapas del duelo no tienen una duración determinada, no se puede calcular de una forma exacta cuándo la persona lo habrá superado . Igual que el dolor de cada persona es individual y único, las fases del duelo no tienen un tiempo establecido, cada uno las vive con una intensidad y ritmo muy personal.

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Hay fases que se superan más rápidamente que otras y, al contrario, las hay en las que nos podemos quedar estancados mucho tiempo. Es importante ser conscientes en el momento en que se está para poder superarlo.

 

Seguimos con el duelo como un proceso de adaptación ante una pérdida. Y no ha de ser necesariamente sólo ante la muerte de un ser querido...

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Hay otras situaciones en las que también necesitamos realizar este proceso, como en un divorcio, cuando los hijos se van de casa, en cambios vitales como la menopausia...pérdida de trabajo o una enfermedad que nos incapacita, etc.

 

Todos, en mayor o menor grado hemos sufrido pérdidas. Conocer las etapas del duelo nos ayuda a entendernos y a aceptar que lo que sentimos forma parte del proceso de adaptación a la nueva realidad.

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La negociación es la tercera etapa del duelo. Aquí intentamos hacer pactos con Dios, con el equipo médico o con quien creamos que tiene el poder para solucionarlo. Se intentará negociar el regreso del ser querido o de la pérdida que sea...

 

Son momentos agotadores en los que todo nuestro pensamiento se enfoca en cómo volver al pasado para poder remediarlo o qué podemos dar a cambio para que la pérdida no ocurra.

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No necesariamente se han de pasar las etapas por este orden, ni en la misma intensidad ni el mismo tiempo. Pero es importante entender que es un proceso necesario de adaptación a la nueva situación, que muchas veces se realiza de forma natural pero que, en ocasiones, podemos necesitar ayuda. Se pide y no pasa nada.

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La aceptación es la última de las fases de este proceso. Cuando el dolor va disminuyendo se empieza a aceptar la realidad tal como es en el momento presente. No implica que nos ha de gustar esa situación pero ya hay una participación activa en la que buscamos nuestro lugar en esa realidad, a diferencia de la resignación, en la que uno se limita a sobrevivir.

 

A los que estén en este proceso podemos ofrecerles respeto, acompañamiento y, muchas veces, silencio.

 

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