Aceite de hipérico

Hacia la primavera empieza a florecer la hierba de San Juan o hipérico (Hypericum perforatum). En la zona del mediterráneo en mayo ya cubre los campos y, aunque se le asocia a la festividad de San Juan porque es el momento que culmina su floración, cada vez se ha de recoger antes de esa fecha debido a que el clima más caluroso la hace madurar con antelación.

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Hipérico, palabra que etimológicamente procede del griego, según algunos autores viene de Hyper (sobre) y eikon (imagen, icono) ya que era una planta que se colocaba encima de las imágenes que se querían proteger frente a los malos espíritus. Esotéricamente relacionada con la protección y la limpieza, conocí a unos chamanes peruanos que recomendaban baños con hipérico, ruda y sal para eliminar la negatividad o el mal de ojo a las personas que no podían adquirir sus plantitas mágicas por no vivir en la zona o no tener fácil acceso a ellas.


Mágica o no, lo que son realmente ciertas son sus virtudes medicinales. Según Maria Treben, herboristera austriaca que profundizó en el estudio de las plantas medicinales y sus aplicaciones, la infusión de hipérico trata  trastornos nerviosos, neuralgia del trigémino y la depresión leve. En forma de aceite se puede emplear para curar heridas recientes, hematomas, quemaduras, dolores de espalda, lumbago, ciática y reumatismo entre otros.

Así pues, si lo tomamos de forma oral, por tintura, infusiones o cápsulas, tiene propiedades para tratar insomnio, terrores nocturnos, ansiedad y depresión, por su contenido en hipericina , sustancia que puede inhibir la acción de una enzima que destruye la serotonina, el neurotransmisor que produce sensación de bienestar y  mayor autoestima entre otros.


Y por sus cualidades analgésicas,  cicatrizantes y antisépticas  el hipérico se puede emplear en forma de aceite. Centrándonos en su aplicación local, es una planta imprescindible en un botiquín natural casero, y hacer el aceite uno mismo es una actividad divertida y muy satisfactoria, sobre todo para las personas que les guste pasear por el campo o disfrutan de realizar sus propios mejunjes.


El objetivo de este artículo es mostrar paso a paso cómo se elabora este aceite para que lo podáis utilizar y sacar todo el provecho.


Elaboración y usos
Ingredientes. Sólo hay dos:

- Aceite de oliva virgen extra. Vale la pena que sea de buena calidad.

- Flores de Hipérico. Se utiliza exclusivamente la flor fresca.

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El aceite se puede adquirir en cualquier supermercado pero las flores, como necesitamos que sean frescas, tenemos que ir a buscarlas al campo. Podemos encontrar la planta en bordes de caminos, prados, herbazales. La flor es amarilla, con un tono anaranjado. Se reconoce fácilmente por ese color más solar. En mi zona hay mucha siempreviva, que también es amarilla, pero desde lejos puedes diferenciarlas por los diferentes tonos. También es muy útil descargarse alguna aplicación de reconocimiento de plantas o llevar un manual botánico de la zona. Yo os dejo unas fotos como ejemplo.


El mejor momento para recolectar es por la mañana. Con unas tijeras se cortan unos centímetros del tallo, porque nos interesa la flor. No la arrancaremos. Una vez tengamos suficiente, se puede transportar hasta el lugar donde se realice el aceite en una bolsa de tela.


En un frasco bien limpio, iremos cortando la flor del tallo y la dejaremos dentro del tarro. A medida que se vaya llenando, se puede presionar para que deje más espacio y echar más flores y así el aceite será más concentrado.


Una vez lleno el frasco de las flores, se echa el aceite hasta que cubra por completo. No puede quedar ninguna flor sin cubrir. Se tapa el tarro y lo dejamos macerando en la terraza, un balcón o la ventana, donde le dé la luz del día y la noche, durante 40 días. La primera semana hay que agitarlo cada día, para que se mezcle bien. Después de vez en cuando.

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A medida que pasan los días, el aceite irá adquiriendo una tonalidad rojiza. Es la hipericina, el principio activo que le da las propiedades medicinales principales a esta planta.

Al cabo de 40 días, el aceite es de un color rojo intenso, que dependerá su tonalidad de la cantidad de flores que tenga el macerado. Lo colamos y filtramos con una gasa, filtro de café o una tela de algodón limpia. Y se guarda en un recipiente que podamos cerrar herméticamente donde no le dé la luz directamente ni haya exceso de calor.


Este aceite puede durarnos mucho tiempo, más de un año, pero por el uso que se le puede dar en casa es probable que lo gastemos antes.


Es muy eficaz externamente para tratar heridas. En herpes simple es muy efectivo aplicándolo dos o tres veces al día en la zona. En las quemaduras superficiales y en las solares: cuando ha habido un exceso de sol, calma rápidamente la zona y ayuda a regenerar la piel. Podemos usarlo también en zonas dolorosas, dolores musculares y utilizarlo como aceite de masaje.

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Combinado con otras plantas se puede reforzar la fórmula, como por ejemplo con ruscus, castaño de indias y aloe vera para tratar hemorroides. Y también utilizarlo para hacer cremas  (con aceite de caléndula, árnica y cera de abeja para contusiones), jabones…

 

Precauciones:

Como en todas las plantas, hay que informarse si existen interacciones en el caso de estar tomando otros medicamentos o en embarazo y lactancia. Si se quiere hacer un tratamiento con cualquier tipo de planta y tomas medicamentos o tienes alguna patología, infórmate con un profesional experto ya que hay una creencia errónea de que por ser una planta es inofensivo su consumo. No siempre es así.


No se puede tomar  en caso de hipersensibilidad al hipérico.


Por vía oral, interacciona con los anticoagulantes, anticonvulsivos, anticonceptivos orales, antirretrovirales para tratamiento por VIH, antidepresivos y antiarrítmicos por lo que es mejor preguntar al médico, farmacéutico o naturópata en caso de duda y de tomar cualquier otro medicamento..


Es fotosensible. Si se toma vía oral, debe protegerse de la luz solar ya que puede provocar alguna reacción de sensibilización, manchas, etc. Por vía tópica, hay que cubrir la zona para que no le dé el sol.

        

Hipérico, esencia floral

A partir del método del dr. Bach, han surgido numerosos sistemas con la misma filosofía y procedimiento de trabajo, basado en las plantas de diferentes zonas del mundo. Este es el caso del hipérico, que entre otros, está dentro de las esencias florales del Mediterráneo.   Su aplicación, como esencia floral, está indicada para los miedos del pasado muy arraigados, terrores nocturnos…Ayuda a tratar el tema del miedo tipo Aspen, álamo temblón,  del sistema floral de Bach. Es una esencia muy interesante para profundizar en ella.

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Hacia la primavera empieza a florecer la hierba de San Juan o hipérico (Hypericum perforatum). En la zona del mediterráneo en mayo ya cubre los campos y, aunque se le asocia a la festividad de San Juan porque es el momento que culmina su floración, cada vez se ha de recoger antes de esa fecha debido a que el clima más caluroso la hace madurar con antelación.

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Hipérico, palabra que etimológicamente procede del griego, según algunos autores viene de Hyper (sobre) y eikon (imagen, icono) ya que era una planta que se colocaba encima de las imágenes que se querían proteger frente a los malos espíritus. Esotéricamente relacionada con la protección y la limpieza, conocí a unos chamanes peruanos que recomendaban baños con hipérico, ruda y sal para eliminar la negatividad o el mal de ojo a las personas que no podían adquirir sus plantitas mágicas por no vivir en la zona o no tener fácil acceso a ellas.


Mágica o no, lo que son realmente ciertas son sus virtudes medicinales. Según Maria Treben, herboristera austriaca que profundizó en el estudio de las plantas medicinales y sus aplicaciones, la infusión de hipérico trata  trastornos nerviosos, neuralgia del trigémino y la depresión leve. En forma de aceite se puede emplear para curar heridas recientes, hematomas, quemaduras, dolores de espalda, lumbago, ciática y reumatismo entre otros.


Así pues, si lo tomamos de forma oral, por tintura, infusiones o cápsulas, tiene propiedades para tratar insomnio, terrores nocturnos, ansiedad y depresión, por su contenido en hipericina , sustancia que puede inhibir la acción de una enzima que destruye la serotonina, el neurotransmisor que produce sensación de bienestar y  mayor autoestima entre otros.


Y por sus cualidades analgésicas,  cicatrizantes y antisépticas  el hipérico se puede emplear en forma de aceite. Centrándonos en su aplicación local, es una planta imprescindible en un botiquín natural casero, y hacer el aceite uno mismo es una actividad divertida y muy satisfactoria, sobre todo para las personas que les guste pasear por el campo o disfrutan de realizar sus propios mejunjes.


El objetivo de este artículo es mostrar paso a paso cómo se elabora este aceite para que lo podáis utilizar y sacar todo el provecho.


Elaboración y usos

Ingredientes. Sólo hay dos:

- Aceite de oliva virgen extra. Vale la pena que sea de buena calidad.

- Flores de Hipérico. Se utiliza exclusivamente la flor fresca.

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El aceite se puede adquirir en cualquier supermercado pero las flores, como necesitamos que sean frescas, tenemos que ir a buscarlas al campo. Podemos encontrar la planta en bordes de caminos, prados, herbazales. La flor es amarilla, con un tono anaranjado. Se reconoce fácilmente por ese color más solar. En mi zona hay mucha siempreviva, que también es amarilla, pero desde lejos puedes diferenciarlas por los diferentes tonos. También es muy útil descargarse alguna aplicación de reconocimiento de plantas o llevar un manual botánico de la zona. Yo os dejo unas fotos como ejemplo.


El mejor momento para recolectar es por la mañana. Con unas tijeras se cortan unos centímetros del tallo, porque nos interesa la flor. No la arrancaremos. Una vez tengamos suficiente, se puede transportar hasta el lugar donde se realice el aceite en una bolsa de tela.


En un frasco bien limpio, iremos cortando la flor del tallo y la dejaremos dentro del tarro. A medida que se vaya llenando, se puede presionar para que deje más espacio y echar más flores y así el aceite será más concentrado.


Una vez lleno el frasco de las flores, se echa el aceite hasta que cubra por completo. No puede quedar ninguna flor sin cubrir. Se tapa el tarro y lo dejamos macerando en la terraza, un balcón o la ventana, donde le dé la luz del día y la noche, durante 40 días. La primera semana hay que agitarlo cada día, para que se mezcle bien. Después de vez en cuando.

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A medida que pasan los días, el aceite irá adquiriendo una tonalidad rojiza. Es la hipericina, el principio activo que le da las propiedades medicinales principales a esta planta.

Al cabo de 40 días, el aceite es de un color rojo intenso, que dependerá su tonalidad de la cantidad de flores que tenga el macerado. Lo colamos y filtramos con una gasa, filtro de café o una tela de algodón limpia. Y se guarda en un recipiente que podamos cerrar herméticamente donde no le dé la luz directamente ni haya exceso de calor.


Este aceite puede durarnos mucho tiempo, más de un año, pero por el uso que se le puede dar en casa es probable que lo gastemos antes.


Es muy eficaz externamente para tratar heridas. En herpes simple es muy efectivo aplicándolo dos o tres veces al día en la zona. En las quemaduras superficiales y en las solares: cuando ha habido un exceso de sol, calma rápidamente la zona y ayuda a regenerar la piel. Podemos usarlo también en zonas dolorosas, dolores musculares y utilizarlo como aceite de masaje.

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Combinado con otras plantas se puede reforzar la fórmula, como por ejemplo con ruscus, castaño de indias y aloe vera para tratar hemorroides. Y también utilizarlo para hacer cremas  (con aceite de caléndula, árnica y cera de abeja para contusiones), jabones…

 

Precauciones:

Como en todas las plantas, hay que informarse si existen interacciones en el caso de estar tomando otros medicamentos o en embarazo y lactancia. Si se quiere hacer un tratamiento con cualquier tipo de planta y tomas medicamentos o tienes alguna patología, infórmate con un profesional experto ya que hay una creencia errónea de que por ser una planta es inofensivo su consumo. No siempre es así.


No se puede tomar  en caso de hipersensibilidad al hipérico.


Por vía oral, interacciona con los anticoagulantes, anticonvulsivos, anticonceptivos orales, antirretrovirales para tratamiento por VIH, antidepresivos y antiarrítmicos por lo que es mejor preguntar al médico, farmacéutico o naturópata en caso de duda y de tomar cualquier otro medicamento..


Es fotosensible. Si se toma vía oral, debe protegerse de la luz solar ya que puede provocar alguna reacción de sensibilización, manchas, etc. Por vía tópica, hay que cubrir la zona para que no le dé el sol.

        

Hipérico, esencia floral

A partir del método del dr. Bach, han surgido numerosos sistemas con la misma filosofía y procedimiento de trabajo, basado en las plantas de diferentes zonas del mundo. Este es el caso del hipérico, que entre otros, está dentro de las esencias florales del Mediterráneo.   Su aplicación, como esencia floral, está indicada para los miedos del pasado muy arraigados, terrores nocturnos…Ayuda a tratar el tema del miedo tipo Aspen, álamo temblón,  del sistema floral de Bach. Es una esencia muy interesante para profundizar en ella.

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